Proponen reformar la ONU para convertirla en un parlamento mundial
Una iniciativa internacional busca activar el artículo 109 de la Carta de la ONU para transformar el organismo en una asamblea legislativa global.

Diversos actores internacionales han impulsado una propuesta para transformar la Organización de las Naciones Unidas en un parlamento mundial mediante la activación del artículo 109 de su Carta fundacional. Este mecanismo permitiría convocar una conferencia de revisión para modificar la estructura actual del organismo, buscando una representación más equitativa y democrática. La iniciativa pretende sumar a México y a otras naciones para alcanzar la mayoría requerida de dos terceras partes en la Asamblea General, paso indispensable para iniciar cualquier proceso de reforma profunda en la arquitectura institucional de la ONU.
El planteamiento central sostiene que el sistema actual, diseñado tras la Segunda Guerra Mundial, resulta insuficiente para atender los desafíos globales contemporáneos. Los promotores de esta reforma argumentan que convertir la Asamblea General en un parlamento con facultades legislativas reales permitiría una gobernanza más eficaz frente a crisis climáticas, conflictos armados y disparidades económicas. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha mantenido una postura histórica de defensa al multilateralismo, por lo que el debate sobre esta propuesta se analiza con cautela en círculos diplomáticos y académicos del país.
Para que la propuesta prospere, se requiere el respaldo de dos terceras partes de los miembros de la Asamblea General, además de la ratificación de los Estados miembros conforme a sus respectivos procesos constitucionales. En el caso de México, cualquier modificación a un tratado internacional de esta magnitud requeriría el análisis y la eventual aprobación del Senado de la República. Hasta el momento, el tema se mantiene en el plano de la discusión académica y el cabildeo diplomático en foros internacionales, sin que exista todavía un proceso formal de votación en la sede de la ONU en Nueva York.
La posibilidad de una reforma de este alcance plantea retos logísticos y políticos significativos, especialmente respecto a la soberanía de los Estados nacionales. Mientras que los defensores de la propuesta enfatizan la necesidad de una representación ciudadana global, algunos sectores advierten sobre la complejidad de integrar sistemas políticos tan diversos en un solo órgano parlamentario. La diplomacia mexicana continúa observando el desarrollo de estas consultas para evaluar cómo esta eventual transformación afectaría su política exterior y sus compromisos internacionales.


