Seis meses de guerra entre Estados Unidos e Irán asfixian economía global
El conflicto bélico, que cumple hoy medio año, ha derivado en una crisis económica internacional marcada por el encarecimiento de los energéticos.

La confrontación entre Estados Unidos e Irán alcanzó este viernes seis meses de hostilidades activas, consolidándose como un factor determinante en la inestabilidad financiera mundial. La ofensiva, encabezada por Washington y Tel Aviv, ha virado recientemente hacia una estrategia de asfixia económica que impacta directamente en los mercados de energéticos y las cadenas de suministro globales.
Desde el inicio de las operaciones, el conflicto ha provocado un estancamiento en la región y un incremento constante en los precios del petróleo. La situación se agravó tras la imposición de peajes en el estrecho de Ormuz por parte de las fuerzas iraníes, una medida que ha complicado el tránsito de buques petroleros y ha encendido las alarmas en las secretarías de economía de diversos países, incluyendo México.
Teherán ha calificado las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump como ilegales, solicitando a la comunidad internacional no respaldar las medidas de presión económica. Por su parte, la Casa Blanca sostiene que la estrategia busca limitar la capacidad de respuesta militar de Irán tras meses de ataques mutuos que, hasta la fecha, no han logrado cumplir los objetivos estratégicos planteados por ninguna de las partes involucradas.
En México, el impacto se refleja en la volatilidad de los precios de los combustibles y las proyecciones de inflación. Expertos en política exterior señalan que la prolongación de este enfrentamiento obliga a las autoridades nacionales a monitorear de cerca el mercado energético, dado que cualquier alteración en el suministro global afecta directamente los costos de operación de PEMEX y la estabilidad del peso frente al dólar.
A pesar de los intentos diplomáticos previos, donde se planteó la suspensión de ataques y el inicio de negociaciones, la realidad sobre el terreno sigue marcada por el intercambio de hostilidades. La incertidumbre persiste mientras el mundo observa cómo una crisis geopolítica en Medio Oriente continúa drenando los recursos financieros y complicando la recuperación económica a nivel internacional.


