El uso de medicamentos como sustitutos del alcohol preocupa a especialistas mexicanos
Diversos sectores de la salud advierten sobre la tendencia de sustituir el consumo de alcohol por fármacos en entornos sociales para mitigar la ansiedad.

En México, se ha documentado durante los últimos meses una tendencia preocupante en entornos recreativos: el uso de medicamentos controlados para sustituir el consumo de alcohol durante eventos sociales. Esta práctica, que algunos jóvenes han adoptado con la intención de reducir la ansiedad al interactuar con nuevas personas, está siendo monitoreada por especialistas en salud pública ante los riesgos de dependencia y efectos secundarios graves.
El fenómeno ocurre principalmente en centros urbanos, donde la presión social por encajar en grupos suele ser más intensa. Al llegar a una reunión, muchos individuos enfrentan dificultades para socializar, lo que los lleva a buscar alternativas para relajarse. Sin embargo, recurrir a fármacos sin prescripción médica para este fin altera la química cerebral y puede derivar en interacciones peligrosas si se combinan accidentalmente con sustancias estimulantes o depresoras.
Autoridades de salud y especialistas del sector han señalado que esta conducta refleja una dificultad creciente para gestionar las habilidades sociales de manera natural. La sustitución de una sustancia por otra no resuelve el problema de fondo, sino que traslada la dependencia hacia fármacos que, bajo supervisión médica, tienen propósitos terapéuticos muy distintos a la recreación social.
Aunque no existen cifras oficiales detalladas sobre el alcance de este comportamiento, los reportes en clínicas privadas sugieren un incremento en las consultas relacionadas con la automedicación. El personal médico enfatiza que la ingesta de fármacos fuera de un tratamiento clínico es una práctica de alto riesgo que requiere atención inmediata para evitar problemas de salud a largo plazo en la población mexicana.


